Daniela Ibáñez Mosquera
Artista - Antropóloga
Oxigenar la tierra (2024)
Las paredes que asfixian son de tierra y son rígidas. También las he llamado vasijas: están llenas. Aquí entrarás a una de tantas que se ha tejido y destejido de varias formas en mí. ¿Cómo se mueve la vida? Acompañar a las arvejas creciendo y aferrándose a lo cercano, me hace pensar que no todo es tan frío, seco y ferroso cuando se calienta y nutre con el aliento. Esta búsqueda me ha llevado a acercarme a diferentes vidas-tutores y humanos-cuidadores, aprender a cuidar, a escuchar, agrietar la tierra, y en esos vacíos, palpar fertilidades.
La instalación es construida y modificada a través de una acción performática en la que tres cuerpos femeninos navegan adentro de los ladrillos, la tierra, el tejido vivo y los tutores de hilaza de algodón que la componen. La acción performática —cargar, sostener, agrupar, caer— condensa una poética del peso, en donde el sonido de la caída resuena como el eco de generaciones que han intentado construir desde la fragilidad; así, la vasija es reconfigurada y se hace una casa en el aire. Los cuerpos prueban la maleabilidad del espacio como metáfora de hogar transitorio.
El proyecto nace un proceso de investigación acerca de Sistemas de riego y tejidos o vínculos que acompañan el crecimiento de enredaderas en huertas de Boyacá. Allí germina la idea del relacionamiento como estructura blanda y vital.
De manta a cuna (2025)
Luego de las aproximaciones matéricas con oxigenar la tierra me permití explorar las posibilidades plásticas del tejido que acompaña las huertas. Fue a través de la investigación de campo que realicé en Arcabuco y Moniquirá (ambos municipios del departamento de Boyacá), que comprendí la relación que el humano en diálogo al alimento, ha desarrollado para mantenernos con vida.
El nudo tutor, es el tejido que acompaña el crecimiento de las enredaderas tales como las arvejas, frijoles, tomates, güatila, entre muchas otras, para indicarles por donde es seguro crecer, les muestra el camino, de ahí que encuentren su nombre.
En esta obra viva exploro como la acción del cuidado entendida desde la práctica y la rutina, transforma una cama germinadora de vida y alimento, en una cuna de nudos tutores.
La propuesta expositiva conversa con los tiempos del cuerpo y del crecimiento, en donde es fundamental la relación constante del cuerpo cuidador con la obra gestante. Es por esto que, se provee espacios de tejido y conversación en los que se busca que la audiencia genere un vínculo y compromiso cercano con la obra de tejido orgánico, convirtiéndose en cuerpo resonante de la vida social.

























